La formación misionera de los niños

Mons. Forbin Janson Te proponemos algunos elementos que pueden ayudarte en la formación misionera de tu grupo IAM

¿Cómo hizo Jesús para obrar esa transformación misionera tan maravillosa en los Apóstoles?

¿Qué hacer para que los niños y otros hermanos logren una transformación similar en su mentalidad, sentimientos, actitudes y acciones? ¿Cómo responder a su gran interés y necesidad de formación misionera?

Con la ayuda de la Palabra de Dios, de la tradición, de la enseñanza de la Iglesia en sus principales documentos misioneros y teniendo en cuenta la realidad que vivimos, recopilaremos los principales elementos para la formación misionera. Los principios generales se podrán aplicar a los jóvenes, a los adultos y a las comunidades, aunque aquí los aplicamos especialmente a los niños. En primer lugar, analizaremos la pedagogía de Jesús para sintonizar con ella y vivir su Escuela de Amor.

La formación misionera nos exige sintonizar con la Pedagogía de Jesús y aprovechar tanto la experiencia de la Iglesia como los aportes de las Ciencias de la Educación. Nos exige, además, atender a las mismas necesidades de los niños y de la misión. ¿Cómo hizo Jesús para formar a sus Apóstoles y discípulos? El mismo Jesús, que ayudó a Pedro, a Mateo y a Pablo, es el que enseña y forma, con la misma pedagogía, a los niños hoy. ¿Cómo ayudar a Jesús en la formación misionera que quiere dar a los niños? ¿Cómo aplicar auténtica y adecuadamente su pedagogía?

La escuela con Jesús

Consideremos las principales características:

  1. La pedagogía de Jesús está centrada en su persona y en su mensaje: Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Nos enseña una verdad que nos hace libres. Es el Maestro Amigo
  2. La Escuela de Jesús es una escuela de amor. Jesús antes de hablar se hace amigo, comprende a la persona, la conoce, la ama, la ayuda. la manera de enseñar Jesús no es simplemente hablando, sino comunicando amor. Yeso fue lo que movió a los discípulos a quedarse con Él. la primera llamada de Jesús al discípulo es a estar con Él, a permanecer en su amor, a ser amigo (Cf. Mc 3,14; jn 15). Jesús espera una respuesta de amigo. Haciéndose su amigo se puede aprender lo que Él enseña.
  3. La Escuela de Jesús se hace siempre en comunión. En comunión del discípulo con el Maestro y del Maestro amigo con el discípulo. Es una comunión en la que Jesús hace que los discípulos entren en comunión con los hermanos. Su escuela no la realiza con cada persona aisladamente, sino que la realiza en familia, en comunión eclesial.

Discípulos misioneros

  1. Llamó a los discípulos para enseñarles lo que les sirviera para vivir y para servir a los demás: es una Escuela para la Misión. Cada persona se hace discípulo con el fin de "hacer discípulos" para Jesús.
  2. Es una escuela permanente, continua. Jesús, con los apóstoles y con los demás discípulos hizo un camino con diversos pasos. Era una pedagogía de amor continuo, toda la vida era de enseñanza, aprendizaje, discipulado.
  3. Es un camino que nos lleva a "ser discípulos" y "hacer discípulos" para Él. Para ello, se dan cuatro pasos en las cuatro áreas de la formación misionera: Catequesis Misionera, Espiritualidad Misionera, Servicio Misionero y comunión misionera.
  4. El primer paso, en esta Escuela con Jesús, es "escuchar" la Palabra para comprender la misión. Por ello, lo llamamos "catequesis misionera" .
  5. El segundo paso, es "vivir" la Palabra , reno­vando nuestra vida al estilo de Jesús: nuestro corazón, sentimientos, actitudes, opciones misioneras. Por eso, lo llamamos "espiritualidad misionera".
  6. El tercer paso, busca ayudar a "poner en práctica" la Palabra "haciendo discípulos para Jesús", enseñando lo que hemos aprendido de Él, a través del testimonio, el anuncio del Evangelio y los servicios misioneros, Por eso, lo llamamos "servicio misionero".
  7. El cuarto paso, aplica comunitariamente la Palabra , ayudando a hacerse "uno para que el mundo crea" (Jn 17,21). Se trata de fortalecemos como Comunidades Eclesiales Vivas, Dinámicas y Misioneras. Por eso, lo llamamos "comunión misionera".
    Una vez finalizado este cuarto paso, Jesús inicia de nuevo con el primero, comunicando con una nueva Palabra otra parte de su verdad. (Catequesis misionera); después, acompaña a vivirla (espiritualidad misionera); luego, mueve a comunicarla (servicio misionero), para concluir, con el fortalecimiento comunitario (la comunión misionera).
    Ciertamente, la pedagogía de Jesús no es un proceso lineal doctrinal. Es un proceso cíclico, continuo, progresivo, que ayuda al discípulo a crecer en su vida, verdad y amor.
  8. La Palabra de Dios es fundamental en cada uno de los pasos: se escucha en la catequesis; se vivencializa en el paso de espiritualidad; es puesta en práctica comunicada con servicios misioneros en el tercer paso; es asumida en el cuarto paso como fuente o como fruto de la comunión misionera. La esencia y vivencia de la Palabra es funda­mental durante todo el proceso.
  9. Jesús lleva al compromiso desde el principio: compromiso de escuchar y comprender bien la Palabra para ser buen discípulo. Compromiso de colaborar en la transformación que Él quiere realizar en nuestra propia persona. Compromiso de servir a los demás como misioneros, con testimonio, palabras u obras. Compromiso de vivir en familia-Iglesia, en comunión misionera. Son los elementos que siempre se conjugan y se integran en su pedagogía de amor.

Metodología de formación

La Obra de la IAM tiene como metodología de formación «La Escuela con Jesús», un ciclo de 4 pasos que se repite a lo largo de cada mes.

Primera Semana - Catequesis Misionera
«ESCUCHAR» la Palabra para ver que nos dice Dios para nuestra Misión.
Segunda Semana - Espiritualidad Misionera
«CELEBRAR» la Palabra para ser verdaderos misioneros.
Tercera Semana - Servicio Misionero
«COMPARTIR» la Palabra siendo y haciendo amigos para Jesús.
Cuarta Semana - Comunión Misionera
«HACER de la PALABRA» alimento para la vida del grupo.

Existen a nivel diocesano, regional y nacional: Talleres de Iniciación y de Profundizacion; Escuelas de Animación Misioneras I y II (ESAM); Escuelas de Liderazgo Misionero Infantil (ELMI) y Escuela de Liderazgo para Adolescentes (ELMA), destinados a formar a los animadores de la Obra, abiertos a todos los que deseen formar a los niños y adolescentes con una dimensión misionera.