Como se descubre una Iglesia en misión

Pbro. Dante De Sanzzi

Quien se decide en este tiempo a asumir una misión tiene que ser fiel a Jesucristo. Saber que no va a inventar la misión, sino a realizarla; no va a predicar sus ideas, su verdad, sino la única Verdad que es el Señor, su Evangelio; no va a construir una sociedad temporal, sino llenarla de Jesucristo. El enviado debe moverse solo en la esfera de Cristo que lo envía y sentir fuerte y serenamente su presencia. “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Si queremos ser auténticos misioneros tenemos que ser enteramente fieles al Reino, a las exigencias profundas del Señor, a la totalidad de su Evangelio. Ser verdaderamente pobre y vivir en actitud gozosa de servicio.

El principal servicio es entregar a cada rato a Jesucristo, darnos generosamente a los hermanos, solidarizarnos con ellos, comunicarles la paz, la alegría, la esperanza; abrirles caminos de felicidad y vida, introducirlos en el dinamismo de las bienaventuranzas. Vivir la pobreza real, desprendidos y libres, simples y sencillos, con hambre de Dios y abiertos a la comunióan y al diálogo.

Tenemos que ser personas de comunión. La Iglesia debe ser comunidad fraternal y misionera. Debemos adentrarnos en el dolor del otro. Me puedo sentir misionero pero no me entrometo en el dolor de la gente. En muchos casos, es palpable la falta de cercanía.

Intimidad fecunda con Cristo, auténtica fraternidad evangélica y generoso compromiso con el mundo: son tres niveles de comunión que no pueden faltar.

El Cardenal Eduardo Pironio, en un retiro espiritual predicado en el Vaticano en 1974, decía a los participàntes que “la acción misionera asume y robustece cuanto de bueno hay en los pueblos y las culturas”; tomado de la Lumen Gentium 17.

Una Iglesia misionera provoca el encuentro con Cristo con entusiasmo y se preocupa por compartir más ante las necesidades de los pueblos. Por eso la misión de Cristo, la que debemos seguir, supone el amor, la universalidad y la unción del Espíritu Santo.


Iglesia en mision