¿Qué es misionar?

Apelando a la capacidad de amar...

Apuntes Misioneros - P. Reinaldo Zbrun, SVD

El sacerdote español Juan Esquerda Bifet nos dice: «Evangelizar hoy significa presentar gestos claros de caridad evangélica, incluso con el radicalismo de los consejos evangélicos, en los diversos campos del quehacer humano».
Con una respuesta categórica: «misionar... es amar», me han respondido dos chicas al regresar de una experiencia misional hace unos años.

Sería interesante preguntamos por la motivación y el fundamento de las misiones de tiempo limitado.
En una película sobre África, que circula por los Secretariados misionales, hay un diálogo entre un misionero y un matrimonio de aquel continente, con una sugestiva pregunta dirigida al misionero: ¿Ustedes por qué vienen? Y agregan: 'Acá también vienen médicos, sociólogos, y otros voluntarios, pero nos da la impresión de que Ustedes vienen por otro motivo. ¡Bendita pregunta!, porque el misionero va al encuentro fraterno porque Jesús lo eligió y lo envía.


Testimonios

Nos dejamos guiar por el testimonio de las misioneras que hemos citado antes, que nos dicen:

  • Para nosotras ... misionar es ante todo AMAR, poniéndose al servicio de los demás, ayudando, escuchando, alegrando, consolando y testimoniando el amor de Dios. Es sonreírle a un abuelo, acariciar a un chiquito, abrazar a un desconocido. Es saber que el simple hecho de prestar tu oído a alguien es recibir su corazón en tus manos por un momento.
  • Misionar es BRINDARSE. Con virtudes y defectos, con tu historia, con tus miedos y sueños, con tus ilusiones partidas y repartidas. Es entregarse en cuerpo y alma. Es darse, porque sólo dando se recibe.
  • Misionar es REGALAR un pedazo de corazón a cada familia que te abre la puerta; es prestarle tus manos a Dios y tus ojos, piernas, boca ...
  • Misionar es COMPARTIR un poquito de cielo; es ser feliz en las pequeñas cosas, porque en ellas descubrimos al Creador; es disfrutar de cada segundo de vida, porque en manos de su amor todo dolor se vuelve esperanza.
  • Misionar es VIVIR: Tu vida, la mía, la de ese abuelo rezongón, la de mamá, la de los amigos, la de aquella vecina chismosa, la de esos chicos revoltosos.
  • Tu vida, mi vida, SER FELICES ... esa es nuestra misión.

Jesús lo quiere ... de cara al Padre.

Podemos preguntamos, ¿por qué no dejamos en paz a la gente, que haga su vida? La respuesta la escuchamos muchas veces, y es el segundo término de la pregunta. Pero nosotros creemos y empeñamos la vida en la misión.

Desde el comienzo de su actividad, Jesús buscó colaboradores para que compartieran su misión. El llamado tenía un carácter misionero y el seguimiento se caracterizaba por una actitud de servicio total e incondicional.
Los discípulos se convirtieron así en enviados y testigos de Jesús resucitado. Tal como ellos, todos los cristianos tienen un compromiso misional. Al aceptar el llamado de Jesús, han sido enviados a dar testimonio de Él ante los hombres.
Jesús necesita de nuestro servicio misionero para hacer realidad en las diversas comunidades humanas un estilo de vida orientado por los valores del evangelio, que conducirá, finalmente al mundo y la historia hacia su meta. Todos los hombres se pueden salvar. Pero lo propio de los cristianos consiste en aceptar a Jesús como Señor. De este modo ellos pueden estar conscientes del origen, sentido y meta de la historia de la humanidad y del mundo, tener un nuevo acceso a Dios y una relación personal con Él; y disponer de los recursos de la fe para cumplir la misión que Dios les ha encargado.

Y otra pregunta a responder a quienes nos piden razones de la misión: ¿Es la misión una estrategia de la Iglesia para tener más clientes, y quizás un trabajo inútil? Y nuestra respuesta es rotunda: Se trata de un llamado: Dios los quiere, a los misioneros, y los necesita. Dios los llama a desarrollar sus planes en el mundo y completar así la creación. Es también un compromiso porque ellos han aceptado esta invitación y están tratando de ser fieles a la misión encargada. Ser cristiano significa fundamentalmente contribuir a dar al mundo, a la vida y a la historia un sentido profundo y una orientación fundamental desde y hacia Dios. La fe cristina se transforma entonces en un servicio orientado a la totalidad del mundo y de la humanidad.


En una espiritualidad ...

Y nos falta ponerle el moñito al regalo a la reflexión que fundamenta la misión y que proponemos como meditación de estos envíos y misiones, a las que nos estamos preparando. Por eso decimos en la línea de la exposición que hemos seguido:

- Si la misión del cristiano es participación de la misión de Dios, entonces una auténtica espiritualidad misionera puede ser sólo el resultado de una comunión verdadera con Dios.
- La lectura orante de la Biblia ocupará un lugar central, pues permite descubrir al único y verdadero Dios, encontrarse personalmente con Él en la realidad y participar en su plan de salvación para el mundo.

Y nos dejamos guiar nuevamente por Esquerda Bifet, en Espiritualidad misionera, editada por B:A:C:, leemos:

«Evangelizar hoy querrá decir presentar, en doctrina y en gestos de vida o de santidad, estos aspectos cristianos:
  • Experiencia de Dios que es amor, especialmente en los momentos que parecen «silencio» y «ausencia» de este mismo Dios; en Jesús Emmanuel (Dios con nosotros) y Palabra personal del Padre, se desvela este silencio y ausencia como una palabra y una presencia real y cercana;
  • Experiencia del diálogo con Dios por una oración que sea más actitud filial que método o ejercicio psicológico; a manera de proceso de filiación divina para poder decir ¡Padre nuestro!;
  • Experiencia de alegría y esperanza, especialmente en los momentos de silencio y ausencia de Dios, en una convicción de que todo es «copa de bodas» preparada por el Padre y de que siempre es posible hacer lo mejor de nuestra vida;
  • Experiencia de «bienaveturanza» o de saber reaccionar amando en cualquier circunstancia, aunque sean las circunstancias que vivió Jesús y que son las descritas en el sermón de la Montaña.

De ese modo el gran desafío para las comunidades cristianas consiste en estimular y desarrollar en ellas una espiritualidad misionera que dé un sentido profundo a la fe cristiana y al servicio misionero hacia los demás.


Podemos hacernos un par de preguntas para reflexionar en nuestro grupo y frente a Jesús:

l. ¿Nos estamos preparando con seriedad para la próxima misión?
2. ¿Vayamos o no en misión, nuestra realidad cristiana, como Comunidad, vive una espiritualidad y una acción misioneras?


misionar... es amar