Propagación de la Fe

de Argentina

«Una invitación a propagar la fe»

Compartir la fe en otro lugar del mundo

El Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP), Presbítero Dante De Sanzzi, y el Obispo Auxiliar de Comodoro Rivadavia e integrante de la Comisión Episcopal de Misiones, monseñor Fernando Croxatto, visitaron este año a misioneros "ad gentes" argentinos en Costa de Marfil, Ghana, Mozambique y Angola.
El matrimonio de Aníbal Rodriguez y Natalia Fernández fueron parte del mismo y comparten su testimonio.

En julio del 2016 tuvimos la bendición de viajar junto a mi esposa Natalia María Fernández, con propósito misionero, hacia el continente Africano, llegando primeramente a Johannesburgo para luego partir hacia Costa de Marfil en compañía de Monseñor Fernando Croxatto Obispo Auxiliar de Comodoro Rivadavia, Chubut y el Director de Obras Misionales Pontificias de Argentina, Padre Dante De Sanzzi. En dicho país visitamos comunidades de Hermanas Claretianas, seminaristas y religiosas de la orden de Don Orione en la capital llamada Adbijan. Allí compartimos momentos especiales que quedarán marcados por el resto de nuestras vidas, recuerdo particularmente nuestra visita al hospital que dirigen las misioneras de la caridad quienes dan la vida por los enfermos, estuvimos en orfanatos que atienden capacidades especiales donde compartimos momentos muy conmovedores con niños y jóvenes que a pesar de sus dificultades dan todo lo que tienen para que te sientas bienvenido, tienen mucha calidez y solidaridad que son los pilares fundamentales de los nativos de este hermoso Continente.

Luego visitamos Ghana su capital Accra donde nos recibió muy amablemente el Padre Salesiano Jorge Crisafulli que es Argentino y hace 20 años se encuentra misionando en África y ahora fue destinado a realizar otra obra en Sierra Leona.

El Padre nos hizo conocer diferentes obras que realizaron como los centros de refugio para niños que son rescatados de las mafias que los usan para el tráfico de sus órganos a diferentes países, centros de rehabilitación de chicos huérfanos afectados por el ébola, centros de mujeres y niñas destinadas a la explotación sexual para países desarrollados. Conocimos también una comunidad de religiosas de la Caridad quienes ayudan a niños, hombres y mujeres con SIDA, estas hermanas construyeron un taller de costura para darles un oficio a las diferentes mujeres.

Nuestro siguiente destino fue Angola precisamente las ciudades de Luanda y Luena donde nos alojamos en diferentes casas Salesianas, en las cuales nos sentimos como en nuetro país, debido a la cantidad de misioneros argentinos que hay en esas ciudades, chicos de Corrientes, Entre Ríos, Córdoba, Neuquén entre otras provincias. Participamos de misas en diferentes aldeas donde la recepción fue una vez más cálida y conmovedora, las misas son animadas, sus cantos de alabanza son únicos y admirables, misas de jóvenes repletas y llenas de alegrías. Particularmente en Luena visitamos al Padre Ignacio Copello y al Obispo Salesiano Jesús Tirso Blanco y a su hermosa comunidad, después de una larga travesía por caminos arenosos y de difícil acceso, allí tuvimos la oportunidad y la bendición de conocer y compartir misas en aldeas sabanas adentro, una experiencia mágica e inolvidable que es pura obra del Espíritu Santo. El poder apreciar sus rutinas diarias, sus cálidas casas de barro, sus alimentos tradicionales, sus vestimentas nativas, sus bailes típicos africanos y lo más impresionante fue ver como se relacionan con la naturaleza sin necesidad de la utilización de las diferentes tecnologías como por ejemplo rigiéndose en torno a la luz solar.

Finalizando el viaje hemos llegado a Maputo capital de Mozambique donde nos recibió el Padre Juan Arias, argentino, allí pudimos apreciar su iglesia pintada con los colores celeste y blanco, compartimos misas, charla con la comunidad durante la luz del sol ya que en la noche la luz era generada por grupos electrógenos debido a la escasez.

Esta experiencia vivida son solo una pequeña muestra más de la grandeza del Señor y su Misericordia para con nosotros, lo cual nos impulsa cada día a construir y fortalecer el camino hacia el Reino de Dios.

Gracias Dios por indicarnos nuestra misión en el mundo y que esto se multiplique hacia otras personas.

«Nada ni nadie nos separa del amor de Dios»

Pbro. Dante De Sanzzi

En la Carta a los Romanos, capítulo 8, San Pablo nos deja esta magistral afirmación ya que Dios utiliza el límite de entregar a su propio Hijo para sentirnos amados y cerca de Él.

«¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿el hambre, la desnudez, el peligro, las tribulaciones?; en todo esto vencemos fácilmente por Aquél que nos ha amado» (Rom 8, 35-37).

La cruz en la que fue subido el Señor el Viernes Santo es la que nos lleva a la salvación. La certeza de la Resurrección al tercer día, nos hace pensar que nada ni nadie podrá vencer la resistencia del amor manifestado en Cristo y que viene del Padre.

En la misión cotidiana debemos ir descubriendo que la presencia del Crucificado es nuestra mejor arma contra la impiedad, la violencia, el desamor y la inseguridad que muchas veces se adueñan de nuestras vidas.

Nada que esté en lo alto, en lo profundo, en lo bajo, los poderes terrenales, nada que nos rodee y perturbe podrá separarnos del amor del Señor. Pablo, gran apóstol y misionero lo descubrió en su vida diaria y entre cadenas escribe esta carta que llega a nosotros como uno de los textos más significativos y es como un resumen fantástico de animación misionera.

Solo Dios manifestado en Cristo nos asegura la salvación y una vida mejor. El tiempo de cuaresma y luego la alegría pascual nos anuncian que Dios está con nosotros. A pesar de todo, en medio de una sociedad que parece que solo está para reclamar,pedir y exigir, Nuestro Padre sigue atento a atender nuestras necesidades. Acerquémomos a Él.

Pbro. Dante De Sanzzi | Director Nacional de las OMP Argentina