Familias Misioneras

Familias Misioneras

Familias Misioneras

Así nace...

Durante la realización del Primer Congreso Misionero Nacional realizado en Santa Rosa, Prov. de La Pampa en el año 1997, un grupo de veinticuatro familias que estaban prestando un servicio misionero en el País comenzaron un trabajo de Familia Misionera motivadas por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe.

Líneas de acción...

Cada Familia Misionera se propone crecer interiormente como familia cristiana para proyectar esta experiencia en todos los ambientes a través de la Evangelización. Sus actividades están concentradas en tres frentes: en el interior de la familia, en el ambiente cercano y «más allá de las fronteras».

1. En Familia

Al interior del hogar, Familia Misionera se esfuerza por:

  • Crecer en la fe
  • Vivir la comunidad de amor, basados en el diálogo y en el intercambio mutuo de experiencias de todos los miembros del núcleo familiar.
  • Progresar individualmente como personas y aprender a compartir su testimonio.
  • Comunicar la Palabra de Dios; vivir la Eucaristía y la oración familiar.
  • Formar a la familia en el servicio a los demás.
  • Vivir intensamente la condición de «Iglesia doméstica».

2. En el ambiente

La Familia que crece en la fe, no sólo fortalece sus lazos de unión sino que está en capacidad de compartir con otros familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, y especialmente con los más necesitados:

  • La presencia de una fe viva.
  • Los bienes materiales.
  • La oración.
  • El anuncio del Evangelio.
  • El testimonio de unidad.

La Familia Misionera se integra en la pastoral familiar parroquial y con los movimientos apostólicos de familia para impregnarlos de espíritu misionero.

«Más allá de las fronteras»

«La familia cristiana es la primera comunidad llamada a comunicar el Evangelio» dice Juan Pablo II. Por este motivo, la Familia Misionera asume con responsabilidad la misión universal de la Iglesia y se compromete a:

  • Orar cada día por las necesidades del mundo entero.
  • Ofrecer continuamente sacrificios por las misiones.
  • Contribuir con la ofrenda económica a las misiones católicas.
  • Servir de acuerdo con las posibilidades a todos los hombres que lo necesiten.
  • Estar dispuestos a salir a evangelizar al lugar donde se requiera la presencia del Evangelio de amor de Cristo.

La Familia Misionera se integra en la pastoral familiar parroquial y con los movimientos apostólicos de familia para impregnarlos de espíritu misionero.

Así vive el encuentro...

Las Familias Misioneras se reúnen semanalmente para crecer en la fe, en la espiritualidad, en el servicio y en la vida familiar.

Periódicamente se encuentran con el párroco de la comunidad o con el director diocesano de las Obras Misionales Pontificias para recibir asesoría en las distintas actividades misioneras que se emprendan.

Con frecuencia se realizan convivencias regionales de Familia Misionera para intercambiar experiencias que contribuyen a la animación, formación y organización misioneras de los hogares animadores.

Beneficios

En el equipo de Familias Misioneras tú puedes:

  • Aprender de las experiencias de otros hogares a vivir como familia cristiana.
  • Ayudar a otras familias en su crecimiento espiritual en la fe cristiana.
  • Contribuir a la misión evangelizadora que Dios confió a cada familia, comunicando su amor a los demás miembros del hogar, de la comunidad y a los más necesitados más allá de nuestras fronteras.

Formas de vincularse...

  • Prepara reuniones semanales en casa, con todos los miembros de la familia para dialogar y crear un ambiente de ayuda mutua y amor cristiano.
  • Comparte con otras familias el espíritu misionero.
  • Integrate a las actividades de la parroquia y a los movimientos familiares para realizar con ellos un servicio misionero con otras familias.